Ejercicios: Potencias de una matriz
Si no te acordás cómo se usa, repasá la teoría.
Las 12 actividades recorren los distintos tipos de ejercicio del tema, con tres variantes de cada uno. Si te trabás en una, mirá la solución y seguí con la siguiente.
1. Con y , hallá y explicá cómo se obtiene .
Ver solución
1. Elevamos la diagonal. , elevando cada elemento de la diagonal.
2. Escribimos la potencia de .
3. Explicamos por qué funciona. Al multiplicar por sí misma, los factores del medio se cancelan y queda . Repitiendo, queda .
4. Vemos la ventaja. En vez de hacer productos de matrices, alcanza con elevar dos números y hacer dos productos.
5. Observamos. Esta es la aplicación más práctica de la diagonalización.
Respuesta: , y
2. Explicá por qué al calcular se cancelan los factores del medio.
Ver solución
1. Escribimos el cuadrado.
2. Agrupamos.
3. Aplicamos la definición de inversa. , y multiplicar por la identidad no cambia nada.
4. Simplificamos.
5. Generalizamos. Repitiendo el argumento se obtiene para cualquier . Toda la dificultad se reduce a elevar los números de la diagonal.
Respuesta: porque y la identidad no altera el producto
3. Calculá con .
Ver solución
1. Miramos la matriz. Ya es diagonal, así que no hace falta diagonalizar.
2. Elevamos cada elemento. y , porque el exponente es par.
3. Escribimos el resultado. , la identidad.
4. Interpretamos. La transformación es una reflexión respecto del eje . Aplicarla dos veces devuelve todo a su lugar, así que cualquier potencia par da la identidad.
5. Observamos. Con potencia impar daría la matriz original.
Respuesta:
4. Decidí si conviene diagonalizar para calcular .
Ver solución
1. Verificamos si es diagonalizable. El único autovalor es con multiplicidad algebraica , pero el autoespacio tiene dimensión .
2. Concluimos sobre la diagonalización. La matriz no es diagonalizable, así que no se puede usar .
3. Buscamos otro camino. Calculando las primeras potencias aparece un patrón: la matriz se mantiene triangular y el elemento de arriba a la derecha crece de forma regular.
4. Escribimos la fórmula.
5. Observamos. Cuando no se puede diagonalizar hay que buscar el patrón a mano, o usar la forma de Jordan, que es la generalización del método.
Respuesta: no conviene: no es diagonalizable, hay que buscar el patrón calculando las primeras potencias
5. Con y , hallá y explicá cómo se obtiene .
Ver solución
1. Elevamos la diagonal. , elevando cada elemento de la diagonal.
2. Escribimos la potencia de .
3. Explicamos por qué funciona. Al multiplicar por sí misma, los factores del medio se cancelan y queda . Repitiendo, queda .
4. Vemos la ventaja. En vez de hacer productos de matrices, alcanza con elevar dos números y hacer dos productos.
5. Observamos. Esta es la aplicación más práctica de la diagonalización.
Respuesta: , y
6. Explicá por qué elevar una matriz diagonal a la potencia es simplemente elevar cada elemento de la diagonal.
Ver solución
1. Escribimos el caso de . Sea con y números.
2. Multiplicamos por sí misma. Cada entrada del producto es una suma de productos fila por columna, y como casi todo es cero, en la posición queda y en la queda .
3. Miramos las posiciones de afuera. En la posición queda , y lo mismo en la : los ceros se mantienen.
4. Escribimos el cuadrado.
5. Repetimos. Volviendo a multiplicar pasa lo mismo, así que tiene y en la diagonal.
6. Damos la razón de fondo. Cada elemento de la diagonal actúa sobre su propio eje sin mezclarse con los demás, así que las potencias se calculan eje por eje.
Respuesta: porque las direcciones no se mezclan: cada eje se multiplica por su propio número, así que la potencia se calcula elemento por elemento
7. Calculá con .
Ver solución
1. Miramos la matriz. Es diagonal, así que la potencia se calcula elemento por elemento.
2. Elevamos el primer elemento. .
3. Elevamos el segundo. .
4. Escribimos el resultado. .
5. Verificamos con el determinante. , y tiene que ser . En efecto, .
6. Observamos. El chequeo del determinante es barato y detecta casi cualquier error aritmético en este tipo de cuentas.
Respuesta:
8. Decidí si conviene diagonalizar para calcular , y hallá la fórmula.
Ver solución
1. Verificamos si es diagonalizable. El único autovalor es , con multiplicidad algebraica .
2. Calculamos el autoespacio. , cuya ecuación es : la multiplicidad geométrica es .
3. Concluimos. No es diagonalizable, así que hay que buscar el patrón directamente.
4. Calculamos las primeras potencias. y .
5. Escribimos la fórmula. .
6. Interpretamos. Es un cizallamiento: desplaza horizontalmente en proporción a la altura. Aplicarlo veces desplaza veces más, y por eso el crecimiento es lineal y no exponencial como con autovalores distintos de uno.
Respuesta: no conviene diagonalizar porque no se puede; la fórmula es
9. Con y , hallá y explicá cómo se obtiene .
Ver solución
1. Elevamos la diagonal. , elevando cada elemento de la diagonal.
2. Escribimos la potencia de .
3. Explicamos por qué funciona. Al multiplicar por sí misma, los factores del medio se cancelan y queda . Repitiendo, queda .
4. Vemos la ventaja. En vez de hacer productos de matrices, alcanza con elevar dos números y hacer dos productos.
5. Observamos. Esta es la aplicación más práctica de la diagonalización.
Respuesta: , y
10. Explicá por qué la diagonalización sirve para calcular y estimar cuánto trabajo ahorra.
Ver solución
1. Contamos el trabajo directo. Multiplicar la matriz por sí misma veces son productos de matrices, cada uno con varias multiplicaciones y sumas.
2. Escribimos el camino con diagonalización. .
3. Contamos el trabajo de ese camino. Hay que diagonalizar una vez, elevar los elementos de la diagonal a la , y hacer dos productos de matrices.
4. Comparamos. Se pasa de productos matriciales a dos, más las potencias de números sueltos.
5. Damos la condición. Solo sirve si la matriz es diagonalizable. Si no lo es, hay que buscar el patrón a mano o usar la forma de Jordan.
6. Damos el criterio práctico. Para exponentes chicos como o no vale la pena diagonalizar. La ventaja aparece cuando el exponente es grande o cuando se pide una fórmula para genérico.
Respuesta: sirve porque reduce el problema a elevar números de la diagonal: dos productos de matrices en vez de
11. Calculá con , diagonalizando primero.
Ver solución
1. Hallamos los autovalores. , con raíces y .
2. Hallamos los autovectores. Para sale y para sale .
3. Escribimos la forma diagonal. , con .
4. Elevamos la diagonal. , porque y .
5. Volvemos a . .
6. Verificamos sin diagonalizar. intercambia las coordenadas, así que es la identidad y cualquier potencia par también. El resultado coincide.
Respuesta: , la identidad
12. Decidí si conviene diagonalizar para calcular .
Ver solución
1. Miramos la matriz. Ya es diagonal.
2. Vemos qué implica. Diagonalizar es buscar una base donde la matriz quede diagonal, y acá la base canónica ya cumple eso: sería la identidad.
3. Concluimos. No hay nada que diagonalizar: el trabajo ya está hecho.
4. Calculamos directamente. , elevando cada elemento de la diagonal.
5. Comparamos con el caso general. Cuando la matriz no es diagonal pero sí diagonalizable, diagonalizar conviene. Cuando ya es diagonal, no hay paso previo. Cuando no es diagonalizable, hay que buscar el patrón.
6. Damos la regla de decisión. Antes de arrancar conviene mirar si la matriz ya es diagonal o triangular: eso ahorra todo el cálculo del polinomio característico.
Respuesta: no hay nada que diagonalizar: ya es diagonal, así que se eleva cada elemento de la diagonal
Las cuentas de este material están verificadas una por una. Si aun así encontrás algo raro, .